viernes, 6 de noviembre de 2015

Hablando de vivencias hermosas en la vida, especialmente en la vida de un niño



     Tenía aproximadamente 10 años, vivía en una casa sencilla, pero con naturaleza en su interior. Sí, tenía un jardín grande dentro de mi casa en cuyo centro resplandecía un gran árbol, muy grande y yo 
como niño, quizá lo veía mucho más grande de lo que era...

     No le había dado importancia a este árbol y quizá no lo haya recordado ahora que "soy grande" si no es que por una casualidad llegué a su "cima"....
Una mañana mi mamá me reñía por una travesurilla que había cometido: travesura de niño, Pero yo por "huir" de la reñida, que realmente era una tremenda riña, ja, ja....fui corriendo al patio de mi casa y como quería refugiarme en algo, vislumbré el árbol. Ese árbol lleno de frutos, que se parecían a la fruta papaya actual de Lima, pero yo siempre la veía como una fruta con forma rara...Sería rara, no sé exactamente. Eso lo veía en mi niñez. El hecho que me alegré mucho de tener ese árbol en mi patio. 

- "Síiiiiiiiiiiii, en estas copas de este árbol, me esconderé..."

   Así que con mi habilidad que tenía, ya estuve en la copa del árbol. Jubiloso yo, me sentía dueño del mundo. Nunca me había sentido así, pero ese día sentí lo que es ser dueño de algo...Ja, ja. Era dueño 


   Me quedé sentado en una de sus ramas y siento unos chillidos suaves, pero que me gustaron.

-¿Qué será? Es tan bonito esos ruiditos...Ah ya, síiiiiiiiiii pajaritosssssssssss!



    Me acerqué sigilosamente hacia donde estaban los pajaritos y vi unas pequeñas como larvas, ja ja..
Eran unos pichones de pajarito.  Eran tres pajaritos bebé, que todavía no veían el mundo....Me quedé contemplándolos y sonriendo feliz, Me sentí feliz de haber hallado estos animalitos....
- Deben tener hambre, pues me abren tan pero tan grande su pico....- me dije.
Entonces bajé, muy despacito del árbol, escarbé en la tierra, y encontré lo que quería... Rápidamente los tomé en mi mano y ya tenía para darles a mis pajaritos sus gusanitos...
- Ah...dos gusanitos para cada uno de ellos, ja, ja

    Tal cual bajé del árbol, subí nuevamente a la copa del árbol, muy despacito y hallé a mis pajaritos con su pico listo para degustar su plato preferido: gusanitos frescos...Procedí a darles uno por uno sus gusanitos, Sí, verlos a los pajaritos deglutando tán rápidamente y a la vez atorándose con su comida era fascinante. Me quedé contemplándolos. Me pareció un tiempo en que mi sonrisa se quedó congelada...Creo que fue un momento tan mágico... Una vez que terminaron de comer...Me quedé contemplándolos...Ya no pillaban, se quedaron quietísimos....Sus ojos pues todos cerrados y grandes.

   A partir de allí, comencé a seguir la vida de mis pajaritos....
Cada día que regresaba del colegio (escuela primaria) dejaba mi mochila y corría al árbol que era mi árbol mágico...Subía hasta su copa y veía a mis pajaritos. Ellos desde ya me esperaban con su pico todo abierto...Yo primero, me cercioraba que estuviesen allí y bajaba nuevamente a buscar su alimento de mis pajaritos. Escarbaba la tierra con mis manos y no tenía que hacer mucho escarbo y ya tenía la comida fresca para mis pajaritos.

- Dos para cada uno - me decía

   Así que con mis seis gusanos en mano, subía raudamente hacia mis pequeños. 

- Ya llego mis pequeños, ya llego - decía.

  Es así que llegaba hacia ellos y rápidamente les ponía en su pico uno por uno los gusanos...Me quedaba contemplándolos, los veía atorarse...Cada alimentada, se atoraban, pero al final lo pasaban todo.... Se quedaban silenciosos y quietos...

   Yo, muy alegre, los contemplaba por un tiempo mágico para mí y bajaba del árbol muy satisfecho. 
- Qué lindo es alimentar a mis pajaritos - me decía...

   Claro, que en el día, veía a la mamá pajarita llegar a alimentar a sus pajaritos. Pero ellos ya habían sido primero alimentados por mi temprano. Eso me causaba tanta alegría, el sentirme también que ayudaba a mamá pajarita con los bebés pajaritos en su alimentación...



   Así pasaron los días, alimentando a mis pajaritos y ya los veía muy gorditos, hasta que ocurrió otra cosa más mágica todavía para mi....

- ¡Abrieron sus ojos! Abrieron sus ojos!, síiiiiiiiiiiiiiiiiiii - Estaba en la copa del árbol y vi como me miraban. No me atrevía a acariciarlos porque no quería que se vayan a asustar, pero sí veía como me miraban, sin temor y parecían sonreirme.... Así, ya desde aquel momento los alimentaba y ellos mirándome a los ojos.



   No pasó mucho tiempo hasta que una tarde, regresando de mi colegio, fui a ver mi árbol y estaban parados en una de las ramas de mi árbol mágico junto con su mamá. Ellos me miraron muy tranquilos y seguían cantando...Ese canto tan suave, que sentía que me saludaban...



   Esa tarde ya no subí a mi árbol, sólo disfrutaba viendo a mis pajaritos tan gorditos y alegres. Estaban creciendo y todos sanitos, ja, ja... Pues, pensaba que si subía podía mover la rama y ellos caer. Me parecía que todavía no sabían volar, así que mejor era no arriesgar....Ya cuando veía que habían entrado nuevamente a su nido, allí iba con 6 gusanos en mano a alimentarlos...Ellos seguían recibiendo su alimento con su pico todo abierto....

   No recuerdo que tanto tiempo pasó, y una tarde, escuché que cantaban mis pajaritos, 
- Ese canto tan suave tiene que ser de mis pajaritos.
   Entré a mi patio y vi como emprendieron el vuelo con mamá pajarito.
   Feliz yo los despedí y les grité:



-!! !Vengan a visitarme, acá siempre habrá gusanos para ustedes!!!

  Sabía que se habían despedido de mí! ...Y aunque ya no regresaron a mi árbol mágico, se quedaron conmigo para siempre en mi memoria y en mi corazón!

  Así fue mi niñez, jugando y disfrutando la naturaleza. Fue una etapa de mi vida que recuerdo y se ha quedado fija en el aire y siempre recordaré a mi árbol mágico con mis pajaritos y mamá pajarita.


(Esta historia, adaptada a ser leída, fue la vivencia de parte de la niñez de un gran amigo y quería que sea publicada su historia )


Moraleja: La naturaleza nos da vida, nos da alegría... Y las vivencias que han marcado nuestra infancia de alegría,  nos hace sonreír de corazón y las llevamos tras de nosotros para nuestro regocijo y el de los demás.

...Y ustedes amigos qué tantas historias en su niñez tienen para contar?, de hecho que muchas, compartan también...Esas vivencias de la niñez mágicas, que nos marcan  y nos sigue haciendo sonreír..