domingo, 8 de noviembre de 2015



 El día que no estaba...

    Las clases de siempre, alumnos a estar en silencio, sentados y tranquilos, boca cerrada. Ah pero tenían derecho a hablar cuando la profesora lo pedía...
Mmmm, qué escuela es esta? Una escuela tradicional. Por supuesto, esas eran las normas explícitas, y por supuesto también que era algo ideal para los profesores. Niños de primaria cumpliendo esas norma? Imposible...Bueno, lo viví, como todo estudiante de primaria....Niños tranquilos boca cerrada? Mmmm...Los profesores tenían que "maniobrar" para ello...El hecho que se trataba de mantener la tranquilidad en el aula...Es decir, la profesora trataba....

    Una sola profesora enseñaba a toda un aula de educación primaria, todos los cursos, a excepción del curso de religión y educación física...Y hay mucho que contar de las vivencias en esta aula y fuera de ella, dentro de la escuela primaria....Pero, esta narración se trata del día que no estaba. ¿Quién no estaba? - se preguntarán...Pues la principal "motivadora" en un aula de clase: la profesora de la clase...

    Esos pocos días que no estaba la profesora en el aula, por enfermedad o por algún motivo que pedía permiso, era mi día de clase "maravilloso"....No, yo no era de las alumnas que no les gustase estudiar, al contrario, siempre gusté de estudiar, de aprender, Pero ¿qué ocurría entonces?. Esos pocos días, como les dije, en que no estaba la profesora, el director de la escuela, llegaba a nuestra aula de clase y nos decía:

- "Buenos días niños, cómo están ustedes, veo que han venido listos para aprender, con toda la energía necesaria, verdad?
- "Siiiiiiiiiiiiiiiii", respondíamos nosotros y como la mayoría de los niños, estábamos muy atentos ante tan carismático director.

   Recuerdo al director de mi escuela primaria, como un señor caballero, que atendía con gentileza a los niños, que nos sonreía fácilmente y nos hacía bromas para niños, bromas blandas y que nos hacía reír...No recuerdo qué bromas, pero recuerdo que sonreíamos juntos todos con sus bromas....

- Niños, hoy día su profesora no ha podido venir porque está un poco delicada de salud, así que hoy haremos algo diferente para seguir aprendiendo....Niña Alice (que era la brigadier del salón) y niño Leo, acompáñenme a mi oficina....

- Los niños Alice y Leo, rápidamente se acercaban al director y juntos salían del aula y ya iban conversando con él.

    Yo ya sabía que traerían, me alegraba y guardaba ya todo lo que había puesto en mi carpeta, Ya no lo iba a necesitar. Es decir, guardaba mi lápiz, mi borrador y mi cuaderno que ya lo había tenido abierto: listo para el dictado o copiar lo que escribiese la profesora (como explicación de su clase). La espera era como de 10 minutos, Mientras tanto, claro, aula de niños,....Ya lo estarán imaginando no?
Sí, niños esperando tranquilos, sentados, conversando despacio en sus carpetas.....Ja, ja...
Se que esto no se habrán imaginado....¿verdad?....
Es broma, pues la realidad normal es que los niños ni bien se iba el director "saltaban" de sus carpetas, corrían por toda el aula, entre grupos de niños jugaban, se golpeaban, se tiraban cosas (de sus útiles escolares, o la mota (borrador) de la pizarra verde de clase y más...Ese era el panorama del salón de clase mientras llegaba de regreso el director..

    Ni bien ya veían al director en la puerta, los niños corrían a sentarse a su carpeta...
Se habrán dado cuenta que no me incluyo cuando menciono: "los niños..." Ja, ja, pues yo era de las niñas tranquilas que se quedan sentadas en el aula (de las excepciones de niños en mi aula de clase de ese entonces...)

- Niña Alice, reparte los libros de toda esta fila de niños y tú Leo reparte los libros de esta otra fila de niños, un libro por cada dos niños - el director les indicaba a Alice y Leo a qué fila de niños tenía que repartir los libros cada uno de ellos 

    Feliz yo que ya llegaba el libro a mis manos...Era un libro pesado, grande, con su portada muy vistosa, de colores llamativos y que decía con letras grandes: ENCICLOPEDIA DE CIENCIAS NATURALES - TOMO 1, También podía decir TOMO 2 o TOMO 3..Es decir, a dos niños les tocaba al azar ya sea el tomo 1, 2 o 3.

     El hecho que comenzaba a ver primero las figuras, las fotos que había allí y procedía luego a leer. Qué fascinante sentía aprender sobre la naturaleza, La enciclopedia trataba sobre los tipos de animales, describía a cada uno de ellos meticulosamente; también trataba de las plantas. Todo ello eran tratados nuevos para mí. En la clase nunca me habían mencionado algo siquiera de lo que decían esos maravillosos libros.

  Me quedaba absorta leyendo el libro, No recuerdo la reacción de mi compañero con quien me tocaba compartir el libro para leer. Sólo recuerdo que aprendía mucho con ese libro y los temas de qué trataba -como ya he mencionado- y  que quería que fuese mío el libro....Nunca en clase me sentía tan apasionada por aprender como cuando tenía ese libro en mis manos...

  El día que no estaba la profesora, pues ese día, ese día aprendía mucho, mucho más y con alegría, con mucho entusiasmo.

(De mis vivencias personales, los nombres aludidos han sido cambiados)


Reflexión:

¿Qué faltó en clase? Algo de hecho faltó en clase. Eran clases que no provocaban la entrega de los niños a la curiosidad, a querer aprender...

Claro, que no puedo generalizar, no todos los niños  se entusiasmaban por tener ese libro: No puedo decir sí eran unos pocos o varios o quizá sólo yo ....  Pero sí puedo afirmar  que no se entusiasmaban por escuchar la clase de cada mañana...

A veces en la escuela, se deja de ver los talentos de los niños, se los encasilla en un mundo incomprensible para ellos. Y no se les hace aprender haciendo...

Felizmente, sí, existen escuelas donde se está mejorando o se ha mejorado y se enseña de la mejor manera a los niños, en particular.

Para los que son profesores, de cualquier nivel, hoy saben la importancia de la forma de enseñar y se que en mi país mejorará la educación.