viernes, 7 de abril de 2017

Llegas a un punto de tu vida...

Llegas a un punto de tu vida en que sólo quieres compartir con quien te quiere, con quien sientes que te estima, con quien sabes que se alegra junto contigo. 

Llegas a un punto de tu vida que ya diste oportunidades, y ya dices, ya es suficiente. No tengo todo el tiempo para desperdiciar un gramo valioso del aire de vida, de lo valiosa que es tu vida.

Llegas a un punto que ya no te importa quien no le importes, que ya no te importa quien te ignore 
..Pues, sabes que compartir con lo que te gusta, con los que sientes su cariño, su alegría...., es algo que tiene un límite hasta que se vaya el ciclo de vida y sientes que compartir es tan tuyo que cierras tu círculo y agradeces por todo lo que tienes, por todo lo bendecida (o) que eres, que la vida es tan corta que cuando mires atrás la huella de tu pasado será alegría si lo has sabido llevar. La vida es compleja, no se la puede desperdiciar. Se tiene que proteger, cuidar y llevar de un lado a otro eso grandioso que llena tu vida y no puedes dejarlo contaminar...

Llega el punto de tu vida que tienes tanta fuerza porque ya fuiste a un nuevo plano, a una nueva dimensión en donde sólo están tus colores preferidos, esos colores que te alegran, que iluminan tu camino y que tú ayudas a que no se opaquen, a que no se apaguen.

Llegas a un punto de tu vida que eres tú misma y te alegras de haber llegado a crecer y poder ver más allá de tu sombra.

Llegas a un punto de tu vida que amas tanto y tanto que sabes el precio de tu vida....