jueves, 25 de septiembre de 2014

Las caídas de la infancia

    El campo en mi infancia prevaleció, Tuve las bonitas vivencias de poder jugar en el campo, de poder cosechar algunas frutillas, como también de sentir el temor a las vacas y especialmente a los toros. Que miedo sentía pasar un poco cerca de estos animales, claro que los respetaba. Desde niña respeté a los animales y los estimé, tenía cariño por ellos. Veía en estos animales - en los toros y vacas - particularmente, el movimiento de su boca, cuando comían y el movimiento de su cola y me gustaba, pero de lejos no más...
   En cambio ver los pajarillos eso sí me fascinaba, creo que desde niña estos animalitos me han hecho sonreír y, porsupuesto, ¡cómo quería tenerlos en mis manos!, pero solo por un rato, para acariciarlos, besarlos. Como dije, tenía respeto por los animales, no quería tenerlos enjaulados, sino solo disfrutarlos, pero los disfrutaba solo viéndolos en los árboles...-razones obvias.
    Las veces que disfruté el campo, fue por invitaciones a papá o mamá a las casas de sus amigos que vivían en el campo. Mamá, especialmente lo disfrutaba cosechando frutas, comiendo esa comida tradicional de los pueblos, con ese aroma a humo, que le hace un sabor especial a las comidas. (Consecuencia de la cocina a leña) y por supuesto, la "jarana" era el momento regio para los adultos que disfrutaban la banda o la música de fondo que ponían. Yo recuerdo más las bandas de músicos -música tradicional- , no recuerdo música de radios o equipos de sonido.
   Con los niños de la casa, jugábamos a "nuestras anchas" (Como siempre, en las reuniones en las casas de los pueblos, no faltan los niños, es más, no faltan los niños  en las casas de los pueblos, esta afirmación sigue siendo cierta hasta la actualidad). Jugábamos a las corridas, es decir, a las "chapadas" (uno era quien "cazaba" a los demás....) y luego en las noches, cuando los adultos ya habían consumido bastante cerveza y por supuesto "chicha" nos "echábamos" a coger las chapitas de las botellas....
   Mi hermana, que era una niña más grande, no incursionaba en esto, pero sí en los otros juegos, es más, ella siempre sabía conducir el juego y con ella era más divertido...
    Estaba entretenida cogiendo las chapitas y contando que cada vez tenía más, cuando mi hermana me llama: P...(Ja, ja, pues tengo mi nombre de familia, que no lo voy a decir acá, comienza con P, no es mala palabra ah!). Bueno, vamos a suponer que el nombre que me decía era "Puqui".

- Puqui, vamos afuera está bonito para pasear, paseémos.
- Sí, ya voy..., metí mi última chapita en la bolsa que tenía con todas las demás y salí rápidamente, bueno, para mi fue rápidamente, pero cuando salí a ver a mi hermana no la encontré.
.- !Mina! ¿Dónde estás?  - No me respondió-

   Seguí caminando y llegué a la vegetación del campo, estaban los árboles y todo estaba muy oscuro. 
- !Mina¡ - Volví a llamar-
- !Acá estoy!  Ven - Me dijo mi hermana.
- ¿Dónde? No te veo.

Pero mi hermana sí me veía. Claro esto lo supe cuando ya luego me contó...

- !Hola Puqui! Ven rápido, ven!
Casi a ciegas seguí defrente como a los arbustos cercanos, cuando me encontré en un vació, que nunca pude describir, ni siquiera en ese momento...
- Ahhhhhhhhhhhhhhhh - grité.
  Un silencio inundó el ambiente, ya no escuché que me llamaba mi hermana, y luego...
-Puqui, estás?
- Eche un llanto fuerte, pero yo no tenía dolor, solo que lloraba "por el susto" y por qué - en ese momento- también sentí coraje, que mi hermana me había conducido al estante donde pasa el agua - y que en las noches los dueños de casa cerraban la compuerta para que no pase el agua.
- Luego, paré por un momento de llorar, y me vi atrapada como en una caja sin tapa, muy oscura, no veía casi nada, pero me sentí embarrada como la mitad de mi cuerpo, desde los pies hasta mi cintura....
- Otra vez, eché en llanto y no paré....

...  Hasta que vinieron por mi "los salvavidas". Eran los dos jóvenes, hijos de la señora de la casa, que me rescataron y yo, yo pues seguía llorando. En eso por fin pude ver a mi hermana, y quise manotearla, pegarle, por lo que me había hecho..... Claro, para mí era su culpa - en ese momento.
Pero mi hermana me esquivó mi manita y se comenzó a reír...Más coraje me daba y más se reía....
Con todo ello, pues mamá estaba allí también, pues me había caído al estante, que en la mañana, había estado completamente llena de agua, ésta tenía una profundidad, a mi recuerdo de niña, y a mi tamaño, muy profundo, Tenía Aprox, 1.30 m. de profundidad. Bueno, realmente, era profundo.
Mamá, preocupada y consolándome con sus palabras tiernas de siempre que tenía para su hijita pequeña. Me limpió del barro y me entró a la sala del baile, acariciándome. Mi hermana, por otro lado, ya había parado de reírse y me dijo:

- Pero ¿cómo te fuiste a caer? Si yo te estaba mirando y veía que tú me mirabas, solo que seguías diciendo que no me veías.
- Yo no te veías - le dije.
- Luego, vi que en vez de venir directo a mi, te fuiste directo al estante, me quedé en incógnita, por qué te ibas para allá y luego escuché tu grito y ya no te vi. Corrí a verte y no escuché ya más nada, me asusté mucho, luego, por fin, escuché tu llanto....
 
   Claro, para mi hermana escuchar mi llanto, luego de haber caído y no haber pronunciado palabra, era un alivio, para cualquiera lo sería, pues eso significaba que estaba viva....
Los jóvenes un poco asustados, comentaban que hubiera sido fatal si ese estante hubiese estado lleno de agua...
   La fiesta continuó... Los demás, claro seguían bailando, ellos no se dieron cuenta del suceso o se dieron cuenta algunos, pero ya cuando me habían sacado y estaba "salvada".  Ya no quise salir más afuera, y mi hermana todavía se mantenía lejos de mi, quizás se sentía un poco culpable o sino, no quería que le vaya a seguir culpando...

    Esa caída, es una de las caídas en mi infancia, que fue grande, de gran susto, y nada de heridas...
Una caída que permanece en nuestra mente, de mi hermana, que a veces me lo recuerda y se ríe...y un recuerdo mío que ahora también me da risa, 


Las cosas que suceden en algunos momentos y que son para llanto de uno, luego causan risa, a veces, pero las cosas de los niños, las vivencias que nos causaron llanto, la mayoría luego, son para nuestra gran risa...Tengo muchas vivencias que ahora me dan risa...
La infancia, la mejor de las etapas -para varios, incluyéndome- es la mejor etapa de la vida....La añoro a veces como también a las personas queridas que se fueron a mejor vida.


Moraleja: Los sucesos del pasado que nos parecieron terribles en su momento, luego, se amansan como las olas a la orilla del mar, y luego reimos como cuando éramos niños...


De mis vivencias personales.